domingo, 7 de junio de 2015

ORACIÓN HO´OPONOPONO DE SANACIÓN

Quiero compartir una forma de sanación desde el perdón tan conocida para algunos pero poco practicada a la vez,
Te invito a probar y empezarás a ver los cambios...primero en pequeñas cosas de nuestro día a día y más tarde en transformaciones en temas más delicados que todos tenemos.


Oración de ho’oponopono para la sanación

Texto completo

Divino Creador, Padre, Madre, Hijo en Uno si yo, mi familia, parientes y antepasados te ofendimos a ti, tu familia, parientes o antepasados en pensamientos, palabras, hechos y acciones desde el principio de la creación hasta el presente, te pedimos perdón… Deja que esta oración limpie, purifique y libere. Corta todas las memorias, bloqueos, energías y vibraciones negativas y transmuta esas energías no deseadas en Luz Pura. Gracias porque así se ha hecho.

Padre, limpia en mi todo aquello que contribuye a mi malestar físico y emocional
Lo Siento, Perdóname, Gracias, te Amo. (3 veces)

Padre, limpia en mi todo aquello que contribuye a mi falta de buena salud.
Lo Siento, Perdóname, Gracias, te Amo. (3 veces)

Padre, limpia en mi todo aquello que contribuye a mis creencias limitantes.
Lo Siento, Perdóname, Gracias, te Amo. (3 veces)

Padre, limpia en mi todo aquello que contribuye a mi sensación de malestar.
Lo Siento, Perdóname, Gracias, te Amo. (3 veces)

Padre, limpia en mi todo aquello que contribuye a esta falsa apariencia de enfermedad.
Lo Siento, Perdóname, Gracias, te Amo. (3 veces)

Padre, limpia en mi todo aquello que contribuye a esta falsa creación en mi cuerpo físico y mental.
Lo Siento, Perdóname, Gracias, te Amo. (3 veces)

Padre, limpia en mi todo aquello que contribuye a los síntomas de dolor carencia y limitación.
Lo Siento, Perdóname, Gracias, te Amo. (3 veces)

YO SOY un cuerpo y una mente saludables.
YO SOY un alma alegre disfrutando de la vida.
YO SOY agradecimiento por la manifestación de la salud.
YO SOY la manifestación del amor a mí mismo.
YO SOY un ser humano sano que disfruta de cuidarse.
YO SOY salud.
YO SOY luz.
YO SOY amor.
YO SOY abundancia.
YO SOY prosperidad.
YO SOY libertad financiera.
YO SOY bienestar en todas las áreas de mi vida.

Yo perdono todo lo que necesite mi perdón y me perdono a mí mismo por los errores cometidos y el daño causado, lo dejo ir, queda libre, quedo libre. ¡Gracias Padre porque así es!

YO sé que la única verdad de mi universo es salud, amor, abundancia, prosperidad, éxito y alegría. Yo doy las gracias al Divino Creador porque esto es así en mi vida, aquí, ahora y siempre.

GRACIAS PADRE, PORQUE HOY ESTOY MUCHO MEJOR QUE AYER!

jueves, 12 de febrero de 2015

LA PARÁBOLA DEL AGUILA


“Érase una vez un hombre, que mientras caminaba por el bosque, encontró un aguilucho. Se lo llevó a su casa y lo puso en un corral, donde pronto aprendió a comer la misma comida que los pollos y a conducirse como estos. Un día un naturalista que pasaba por allí le preguntó al propietario porqué razón un águila, el rey de todas las aves y los pájaros, tenía que permanecer encerrada en el corral con los pollos.
-Como le he dado la misma comida que a los pollos y le he enseñado a ser pollo, nunca ha aprendido a volar- respondió el propietario-. Se conduce como los pollos, y por tanto, ya no es un águila.
-Sin embargo- insistió el naturalista- tiene corazón de águila y, con toda seguridad, se le puede enseñar a volar.
Después de discutir un poco más, los dos hombres convinieron en averiguar si era posible que el águila volara. El naturalista la tomó en sus brazos suavemente y le dijo: “Tú perteneces al cielo, no a la tierra. Abre las alas y vuela”.
El águila, sin embargo, estaba confusa; no sabía qué era y, al ver a los pollos comiendo, saltó y se reunió con ellos de nuevo.
Sin desanimarse, al día siguiente, el naturalista llevó al águila al tejado de la casa y le animó diciéndole: “Eres un águila. Abre las alas y vuela”. Pero el águila tenía miedo de su yo y del mundo desconocido y saltó una vez más en busca de la comida de los pollos.
El naturalista se levantó temprano al tercer día, sacó al águila del corral y la llevó a una montaña. Una vez allí, alzó al rey de las aves y le animó diciendo: “Eres un águila. Eres un águila y perteneces tanto al cielo como a la tierra. Ahora, abre las alas y vuela”.
El águila miró alrededor, hacia el corral, y arriba, hacia el cielo. Pero siguió sin volar. Entonces, el naturalista la levantó directamente hacia el sol; el águila empezó a temblar, a abrir lentamente las alas y finalmente, con un grito triunfante, se voló alejándose en el cielo.
Es posible que el águila recuerde todavía a los pollos con nostalgia; hasta es posible que, de cuando en cuando, vuelva a visitar el corral. Que nadie sepa, el águila nunca ha vuelto a vivir vida de pollo. Sin embargo, fue un águila, pese a que fue mantenida y domesticada como un pollo”.
REFLEXION
Esta parábola refleja muy bien la situación de cada uno de nosotros y del hombre de hoy. Este ha perdido su identidad y el sentido de la vida. ¿Quién es el hombre? ¿Cuál es el sentido de su vida? ¿Quién soy yo? La respuesta no es fácil ¿Soy águila o soy pollo de corral? Mi conciencia me dice lo primero, mi forma de vida tal vez lo segundo. Como el aguilucho, el hombre ha perdido identidad. A fuerza de vivir en el corral y de comer la comida de los pollos, ha traicionado su verdadera esencia y se ha rebajado. Ya no sabe lo que es. Ha perdido el sentido de la actividad y de su vida.
El hombre, como el águila, es el rey de la creación. Posee un corazón grande capaz de anhelar lo sublime. Tiene alas para perseguir lo más alto. Sin embargo, se ha encarcelado en el corral; la sociedad de consumo lo tiene atrapado en sus fauces voraces. Y es que es mucho más fácil y placentero ser pollo que águila.
El pollo posee la seguridad del corral, la comodidad de las rejas que delimitan su espacio, el cuidado de su amo, la tranquilidad del alimento asegurado, la protección frente a las vicisitudes de la vida.
El águila, sin embargo, debe asumir el riesgo de moverse en un espacio sin límites, tiene que estar alerta para no caer en manos del cazador que la convertiría en trofeo de caza o en pieza de museo, tiene que luchar frecuentemente en la soledad y en un ambiente adverso, por proteger y defender su vida de quienes quieren someter. Pero el pollo ha perdido su libertad, la ha entregado a cambio de unos granos de trigo que llenen su buche hambriento, es explotado y sometido al sucio mercado de la compra y venta. El águila en cambio, es libre, sus alas le permiten surcar los cielos y explorar horizontes siempre nuevos.
¡Que triste es ver al hombre, como el aguilucho, en el corral comiendo la comida de los pollos y llevando la vida de estos, cuando su corazón y su mente están hechos para cosas más grandes.
La tarea no es fácil; en parte, porque estamos convencidos de ser pollos o porque no conocemos cuál es realmente nuestra identidad; en parte, porque nuestros amos, la comodidad, la dependencia y el consumismo, no nos dejan salir. Sentiremos miedo, indecisión; tendremos que luchar contra la inercia, que una y otra vez tratará de devolvernos al corral. Únicamente el aire limpio de la montaña y la contemplación de ideales tan nobles y altos como el sol, podrán desplegar nuestras alas y hacer cantar el grito triunfante de la liberación.
Recordaremos con nostalgia nuestra vida de pollos y sufriremos la tentación de volver al corral. Pero quien realmente descubre su vocación a la libertad y encuentra un claro sentido de su vida, jamás dará un paso atrás en su decisión de llevar una existencia auténticamente humana.
-En este momento de tu vida ¿Con quién te identificas más con el águila o con el pollo?
-¿En qué conductas somos pollos?
(consumo, religión, sexualidad, aburrimiento, seguridad, miedos, estudios, pandillas, soledad, ocupación del tiempo, cansancios, valores, insolidaridad,…)?
-¿Que sería volar?
(respeto, juicio crítico, libertad, ausencia, de miedo, ideales, trascendencia, sentido de la vida, amistad con Jesús, ser uno mismo, dedicación a los otros, alegría profunda, decisiones,…)
– ¿Qué te impide volar?-¿Que habría que hacer para volar? (solo, con alguien, en grupo…?)
-¿Como es ese sol que todo lo calienta e ilumina que aparece en la parábola?
-¿Cómo hacer para sentir su calor, su luz y su fuerza?
-¿Cual es el sueño de tu vida?

miércoles, 31 de diciembre de 2014

FELIZ AÑO NUEVO 2015 A TODOS !!!



Finaliza un año y entra la oportunidad de emprender nuevos retos, aprendizajes y sobre todo llevar nuestra vida de un modo diferente.
Somos esencialmente parte de todo lo que nos rodea, en constante expansión y aprendizaje, permitamos que pensamientos y acciones positivas rijan nuestro día a día, eso nos ayudará a expandirnos en todo aquello que queremos manifestar, recuerda que eres ese reflejo de todo lo que ya existe, por lo tanto , elige ser el mejor reflejo.
La esperanza debe guiarnos, la fe y la seguridad de que todo lo bueno, maravilloso y en definitiva lo mejor puede ser parte de nuestra vida, y aquello negativo que ya vivimos lo podemos des-crear, sólo mira más allá de tus limites impuestos por otros o por ti mismo y Sé Feliz.
Disfruta, ríe, comparte, y deja atrás los patrones de tristeza, rabia, odio, pena, no importa...y vuelve a empezar, pero en tu mejor Esencia.
Gracias, gracias, gracias!!!
Asun

sábado, 29 de noviembre de 2014

CARTA A TUS ANCESTROS PARA SANAR ALGUNA PAUTA O PROBLEMA.




En muchas de las canalizaciones que voy haciendo, se va repitiendo una pauta o problema en muchas de las personas que vienen.
Los Guías o Maestros siempre piden sanar a los ancestros, el propio linaje de una familia para poder avanzar y así que no siga haciendo daño esa experiencia que se marcó en otra generación.
No solo heredamos el color de ojos, estatura, carácter,  enfermedades, virtudes o defectos de nuestros ancestros también llevamos dentro de nosotros información de aquellas experiencias que vivieron nuestros familiares y que no fueron llevadas bien, o produjeron odio, ira, rabia, etc...ya fueran a ellos mismos o al resto de la familia o terceros.

Ellos aconsejan normalmente que para "cortar" y sanar esa experiencia y  no repita en las generaciones venideras o en nosotros mismos, hagamos una carta para reconocer, dar las gracias y sobre todo perdonar de corazón.

Aunque si miramos en un árbol genealógico, al principio solo veamos oscuridad, lo malo, esa oscuridad también está en nosotros, es la parte oculta de nosotros mismos, que normalmente no queremos mirar...ya que mirar ahí, supone aceptar partes de nosotros que no gustan. 

Te pido que si quieres o sientes la necesidad de sanar tus ancestros no lo hagas desde el miedo y la única forma real de soltar esos programas es darnos cuenta que de todo lo que vemos en nuestro árbol está en nosotros y hacer un trabajo de perdón auténtico hacia cada uno de los miembros de tus ancestros.



Ahora escribiré una breve pauta que mis Maestros piden que añada para que cualquier persona que necesite sanar su linaje.

""Escribe a cada uno de tus ancestros, si no sabes de quien partió la pauta que se repite,  primero le dirás...

- ejemplo:

Tatarabuelo o el nombre si lo conoces, te doy las gracias porque gracias a ti existo, vivo y tengo experiencias.
Te reconozco como parte de mi, y sé de todos tus esfuerzos y logros, de tu vida y sentimientos que te causaron tristezas y alegrías.
Si sabes y te han indicado que patrón repites, ahí deberás explicar tus experiencias para la toma de consciencia con el ancestro. Importante explicar como si fuera a alguien que quieres abrir tu corazón y explicar esas experiencias que te han marcado.
Después le dirás que como tomas consciencia y que ya lo necesitas para avanzar en tu vida, pero le das las gracias por esos aprendizajes.
Te perdono por el daño que hicieras a la misma familia o terceros y te envío para que llene ese vacío, mi amor.""

En una misma carta puedes escribir a todos ellos, aunque hazlo con la conciencia de lo que haces, sin prisas...y imagina que ese ser al que escribes está delante de ti y escucha aquello que escribes.
Siente sobre todo que "Perdonas" y después puedes guardar esa carta donde tu quieras.


martes, 14 de octubre de 2014

LAS GRIETAS DE NUESTRA VIDA -- TODOS TENEMOS GRIETAS...


Un cargador de agua de la India tenia dos grandes vasijas que colgaba a los extremos de un palo y que llevaba encima de los hombros.

Una de las vasijas tenia varias grietas, mientras que la otra era perfecta y conservaba toda el agua al final del largo camino a pie desde el arroyo hasta la casa de su patrón, pero cuando llegaba, la vasija rota solo tenia la mitad del agua.

Durante dos años completos esto fue así diariamente, desde luego la vasija perfecta estaba muy orgullosa de sus logros, pues se sabia perfecta para los fines para los que fue creada. Pero la pobre vasija agrietada estaba muy avergonzada de su propia imperfeccion y se sentia miserable porque solo podia hacer la mitad de todo lo que se suponia que era su obligacion.

Después de dos años, la tinaja quebrada le hablo al aguador así, diciéndole:
“Estoy avergonzada y me quiero disculpar contigo porque debido a mis grietas solo puedes entregar la mitad de mi carga y solo obtienes la mitad del valor que deberías recibir.”
El aguador, le dijo compasivamente: “Cuando regresemos a la casa quiero que notes las bellísimas flores que crecen a lo largo del camino.”
Asi lo hizo la tinaja. Y en efecto vio muchisimas flores hermosas a lo largo, pero de todos modos se sentía apenada porque al final, solo quedaba dentro de si la mitad del agua que debía llevar.

El aguador le dijo entonces ” Te diste cuenta de que las flores solo crecen en tu lado del camino? Siempre he sabido de tus grietas y quise sacar el lado positivo de ello. Sembré semillas de flores a todo lo largo de camino por donde vas y todos los días las has regado y por dos años yo he podido recoger estas flores para decorar el altar de mi Maestro.
Si no fueras exactamente como eres, con todo y tus defectos, no hubiera sido posible crear esta belleza.
“Cada uno de nosotros tiene sus propias grietas. Todos somos vasijas agrietadas, pero debemos saber que siempre existe la posibilidad de aprovechar las grietas para obtener buenos resultados.”

jueves, 21 de agosto de 2014

CUENTO ZEN- EL VERDADERO VALOR DE LAS COSAS


“Vengo, maestro, porque me siento tan poca cosa que no tengo fuerzas para hacer nada. Me dicen que no sirvo, que no hago nada bien, que soy torpe y bastante tonto. ¿Cómo puedo mejorar? ¿Qué puedo hacer para que me valoren más?”
El maestro, sin mirarlo, le dijo:

-Cuánto lo siento muchacho, no puedo ayudarte, debo resolver primero mi propio problema. Quizás después…- y haciendo una pausa agregó: Si quisieras ayudarme tú a mí, yo podría resolver este tema con más rapidez y después tal vez te pueda ayudar.

-E…encantado, maestro -titubeó el joven pero sintió que otra vez era desvalorizado y sus necesidades postergadas.
-Bien- asintió el maestro.

Se quitó un anillo que llevaba en el dedo pequeño de la mano izquierda y dándoselo al muchacho, agregó- toma el caballo que está allí afuera y cabalga hasta el mercado. Debo vender este anillo porque tengo que pagar una deuda. Es necesario que obtengas por él la mayor suma posible, pero no aceptes menos de una moneda de oro. Vete ya y regresa con esa moneda lo más rápido que puedas.
El joven tomó el anillo y partió.

“Apenas llegó, empezó a ofrecer el anillo a los mercaderes. Estos lo miraban con algún interés, hasta que el joven decía lo que pretendía por el anillo.

Cuando el joven mencionaba la moneda de oro, algunos reían, otros le daban vuelta la cara y sólo un viejito fue tan amable como para tomarse la molestia de explicarle que una moneda de oro era muy valiosa para entregarla a cambio de un anillo. En afán de ayudar, alguien le ofreció una moneda de plata y un cacharro de cobre, pero el joven tenía instrucciones de no aceptar menos de una moneda de oro, y rechazó la oferta.

Después de ofrecer su joya a toda persona que se cruzaba en el mercado -más de cien personas- y abatido por su fracaso, monto su caballo y regresó.

Cuánto hubiera deseado el joven tener él mismo esa moneda de oro. Podría entonces habérsela entregado al maestro para liberarlo de su preocupación y recibir entonces su consejo y ayuda.
Entró en la habitación.

-Maestro -dijo- lo siento, no es posible conseguir lo que me pediste. Quizás pudiera conseguir dos o tres monedas de plata, pero no creo que yo pueda engañar a nadie respecto del verdadero valor del anillo.

-Qué importante lo que dijiste, joven amigo -contestó sonriente el maestro-. Debemos saber primero el verdadero valor del anillo. Vuelve a montar y vete al joyero. ¿Quién mejor que él, para saberlo? Dile que quisieras vender el anillo y pregúntale cuanto te da por él. Pero no importa lo que te ofrezca, no se lo vendas. Vuelve aquí con mi anillo.

El joven volvió a cabalgar.
El joyero examinó el anillo a la luz del candil, lo miró con su lupa, lo pesó y luego le dijo:

-Dile al maestro, muchacho, que si lo quiere vender ya, no puedo darle más que 58 monedas de oro por su anillo.
-¡¿58 monedas?!-exclamó el joven.

-Sí -replicó el joyero- Yo sé que con tiempo podríamos obtener por él cerca de 70 monedas, pero no sé… si la venta es urgente…

El Joven corrió emocionado a casa del maestro a contarle lo sucedido.

-Siéntate -dijo el maestro después de escucharlo-. Tú eres como este anillo: una joya, valiosa y única. Y como tal, sólo puede evaluarte verdaderamente un experto. ¿Qué haces por la vida pretendiendo que cualquiera descubra tu verdadero valor?

Y diciendo esto, volvió a ponerse el anillo en el dedo pequeño de su mano izquierda.
 
Fuente: http://www.cuentoszen.com/el-valor-de-las-cosas.html

jueves, 17 de julio de 2014

Tu árbol genealógico - Alejandro Jodorowsky

 

 Tu árbol genealógico - Alejandro Jodorowsky

 

 “Cuando conoces los problemas que te transmite tu árbol genealógico hay que desidentificarse, haciendo de ese árbol una entidad danzante, aliada y luminosa. Somos portadores de los conflictos no solucionados de nuestro árbol, el cual arrastra mucho sufrimiento aunque también trae consigo muchos dones”.

“La psicogenealogía ayuda no sólo a sanar a los que están, sino a los que no están. A los antepasados que viven en nosotros y a los hijos de los hijos de nuestros hijos que aún no han nacido. Sanar un árbol genealógico es transmitir a las siguientes generaciones un ADN más sano.”
Sanar nuestro árbol, significa entender nuestro legado, darle forma a nuestro camino, encontrar similitudes y entender las repeticiones de las cuales hay que poder salir para encontrar nuestro propio destino. Muchas veces tratamos de borrar o silenciar lo que esta en nuestra base, solo encontrándole un lugar, dándole espacio para que se exprese podemos sanar. Como el ying-yang, donde hay cosas buenas hay cosas malas y viceversa, entendiendo los opuestos como unidos podemos comprender porque nos pasan las cosas en la vida. Al salir del lugar de victimas de las circunstancias y al colocarnos en lugar de actores de nuestra propia existencia podemos determinar nuestro futuro como la concreción de los sueños que deseamos. Al sanar nuestras raíces nos conectamos naturalmente con florecer la copa, nuestros pensamientos.
Todas las familias tienen temas a resolver, mochilas que cargamos a través de tres generaciones anteriores a la nuestra y al poder verlo, al poder encontrarle lugar a las piezas del rompecabezas podemos cerrar el círculo para empezar nuestro propio camino. Todas las familias encierran misterios, secretos, tabúes y hasta desgracias que muchas veces por protección se tratan de ocultar o maquillar pero solo a ponerlas a la luz y entender de donde vienen podemos salir de la eterna repetición.
Para sanar hay que abrazar, amar nuestros vínculos, entender que solo podemos ser quien somos si nuestros padres se encontraron, al igual que cada uno de los personajes que conforman nuestra familia. La sincronía del encuentro para dar nacimiento a tu ser. A mi me gusta pensar que uno elige a sus padres, que uno elige nacer en determinada familia con determinadas búsquedas a resolver, y como un Sherlock Holmes, buscando las pistas y entendiendo el camino podemos encontrar nuestra verdad, esa verdad que nos hace libres para ser uno mismo.

CONSEJO: ENRAIZATE
Cuando nos sentimos un poco en el aire, nos faltan raíces, nos encontramos sin base para poder florecer, por eso necesitamos de los árboles. Los árboles nos unen con la tierra, nos conectan con nuestras raíces, con nuestros antepasados, con nuestro árbol genealógico. Estar en armonía con las raíces hace que podamos tener un tronco con ramas frondosas para que llegado el momento pueda dar frutos.

ENRAICEMONOS para poder dar nuestros frutos a los que nos rodean, así plantaremos semillas a nuestro alrededor y nos sentiremos mejor…
“El daño se transmite de generación en generación: el embrujado se convierte en embrujador, proyectando sobre sus hijos lo que fue proyectado sobre él, a no ser que una toma de consciencia logre romper el círculo vicioso. No hay que temer hundirse profundamente en uno mismo para enfrentar la parte del ser mal constituido, el horror de la no realización, haciendo saltar el obstáculo genealógico que se levanta ante nosotros como una barrera y que se opone al flujo y reflujo de la vida.
En esta barrera encontramos los amargos sedimentos psicológicos de nuestro padre y de nuestra madre, de nuestros abuelos y bisabuelos. Tenemos que aprender a desidentificarnos del árbol y comprender que no está en el pasado: por el contrario, vive, presente en el interior de cada uno de nosotros. Cada vez que tenemos un problema que nos parece individual, toda la familia está concernida. En el momento en que nos hacemos conscientes, de una manera o de otra la familia comienza a evolucionar. No sólo los vivos, también los muertos. El pasado no es inamovible. Cambia según nuestro punto de vista.

Ancestros a quienes consideramos odiosamente culpables, al mutar nuestra mentalidad, los comprendemos en forma diferente. Después de perdonarlos debemos honrarlos, es decir, conocerlos, analizarlos, disolverlos, rehacerlos, agradecerles, amarlos, para finalmente ver el “buda” en cada uno de ellos. Todo aquello que espiritualmente hemos realizado podría haberlo hecho cada uno de nuestros parientes. La responsabilidad es inmensa. Cualquier caída arrastra a toda la familia, incluyendo a los niños que están por venir, durante tres o cuatro generaciones